Lo primero que comí fueron unos deliciosos higos, el patio polvoroso no me cayó bien, pero las hojas grandes de la higuera me cubrian del sol, no habia nadie ahi, y estuvo solo por un rato, luego mi mama salió a regar el patio para que no se hiciera la polvadera cuando llagara el ventarron, viento famoso de Ecatepec, casa del dios del viento. Primero no me vio, se sentó debajo de la higuera para, tambien , esconderse del sol, se sentó en las piedras que acompañaban al arbol y quedó un momento pensativa, como esperando algo.
Yo queria esconderme, pero la risa me ganó, ella creyo que era el sol la que la habia mareado y que estaba escuchando cosas, pero fue una gran sorpresa para ella al verme ahi nomas esperando a que ella llegara.
Ella dijo—ay mi Noesito, ¿En donde estabas mi amor?, te estaba esperando —, me tomo con sus brazos y me llevo adentro de la casa para que el sol no nos molestara mas, dias despues alla bromearia que sali morenito porque estube mucho tiempo en el sol y sali quemadito.
Me dio un poco de leche que de repente le salio de su seno y me platicó muchas cosas, yo me reia de todo y le decia, —Mamá, ¿Que tanto me cuentas? no te entiendo, ¿No ves que soy un bebe?— , pero ella seguia hablando porque ella tampoco me entendó, no me importaba, estabamos felizes los dos. Estaba feliz de que al fin habia caido de la higuera, Ella y yo platicamos toda la tarde, sin entendernos, o ta lvez si, por que reiamos mucho, y ella lloro de felicidad, se olvido del quehacer.
Luego de un rato me dio hambre y ella salio al patio a cortar unos higos para mi, vio el cielo azul y las nubes mas blancas que jamas habia visto en su vida, un poco de aire movio las hojas de la higuera, pero no alzo polvo, era una hermosa tarde de verano, un bonito dia de Junio para caer de una higuera, un apacible dia para platicar.