Un cafe y pan nos acompaƱaron en la noche, queria esperar el amanecer, pero la lluvia y el viento, que comenzo desde antes de que se leyera el comunicado del EZLN, me invitaban a cobijarme, los pesos se disolvian en tragos de cafe, la platica se comia el pan y el humo de cigarro se esfumaba con el calor de los brazas, calor que para cuando llegaba a la espalda ya me congelaba.
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